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Los detalles previos al éxito

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Cuando están por cumplirse 40 años de la celebración de la firma de los Tratados Torrijos Carter, son poco conocidos los miles de detalles y obstáculos que llevaron a su conclusión.

En Estados Unidos, durante los cruciales meses antes de la firma de los tratados Torrijos-Carter, el 7 de septiembre de 1977, los obstáculos para su aprobación eran colosales para un presidente que había realizado campaña política meses antes y que había expresando que no entregaría el Canal de Panamá a los panameños.

El candidato James Carter había prometido puntualmente que “… no abandonaría el control práctico de la Zona del Canal de Panamá en un futuro cercano”. Lograda la presidencia de los Estados Unidos, su opinión y visión sobre el tema de la Zona y el Canal de Panamá dio un giro completo, influenciado por su vicepresidente Cyrus Vance y uno de sus más cercanos asesores: Sol Linowitz, quienes detallaron la importancia estratégica de un nuevo tratado con Panamá.

Linowithz fue nombrado por el presidente Carter como conegociador por parte de los Estados Unidos conjuntamente con el Embajador Ellsworth Bunker, quien había sido elegido para atender este tema por el presidente Richard Nixon, en 1973.

Ya para mediados de 1977, previendo una dura batalla con el Congreso de su país para lograr la aprobación y ratificación de los nuevos acuerdos con Panamá, el presidente Carter dirige la nota adjunta a los miembros del Congreso, informando que los términos para un nuevo tratado gozaban del apoyo de la Junta de Jefes del Estado Mayor (Joint Chief of Staffs). “Estoy seguro…”, dice el presidente Carter en la misiva: “… que los tratados son esenciales para asegurar el uso continuo y efectivo del Canal para las necesidades comerciales y de seguridad de Estados Unidos”.

El patriótico papel del equipo negociador de Panamá y la constante presión del pueblo panameño mantenían la llama de la soberanía encendida por alcanzar el anhelado objetivo nacional. Antes de ser ratificado por el Congreso de los Estados Unidos, el nuevo gobierno del presidente Carter comprometería gran parte de su capital político por lograr la ratificación de los tratados.